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Sentido Común

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Por: Gianni Lara Cruz

@giannilara

Muy bien, la izquierda está buscando la unión. Pero si esa unión no parte de una idea coherente ¿Qué vamos a hacer? Nuestra vida se debate en muchos flancos, día a día. Desde el transporte hasta la comida. Podríamos creerle al mandatario de turno que las cosas están bien y que no hay plata para salud y educación, pero sabemos que salen toneladas de riquezas de nuestra tierra a otros países regaladas por esos gobiernos de derecha a sus amigos extranjeros, que les retribuyen en jugosas comisiones lavadas en sus empresas o en bancos panameños. Por eso vivimos en guerra y por eso estamos tan mal.

Pero cómo creer en la llamada izquierda, cuando algunos de los que se nominan así terminan entregando sus ideales y vida a la derecha. Y si los de arriba nos venden, qué pasa más abajo. Los maestros deberían pensar en la transformación social, esa es su función constitucional, no un currículo. Pero entre ellos se debaten para terminar echándole la culpa a los mismos: los estudiantes. Éstos se agarran por un Bom bom bum o porque me dijeron feo, o porque se rumbiaron a mi nena (como si fuera mía). Qué decir del sindicato, sus cabecillas entregan hasta a la madre por saltar de la izquierda a la derecha. Está hecho a la medida de la corrupción de este país. Bien me decía mi padre: “Si yo estuviera allá, también robaba”. Menos mal que no subió. Qué vergüenza.

Echemos para abajo, una mirada a las organizaciones sociales. La alcaldía menor juega con ellas cortando presupuesto, alterando al vaivén de su rosca y corruptela los proyectos. Lo menos que se hace es pensar en el desarrollo de las organizaciones de base, se destruyen los procesos. Y así como la alcaldía se los come, ellos se comen entre ellos. Las más grandes (de más billete), se quedan con los procesos de las chicas, éstas tienen que cumplir cada vez con más burocracia y cuotas para contratar, hay organizaciones ficticias, camufladas y hay veteranos de guerra y amigos del alcalde que no permiten a nadie entrar al mercado. Y eso que hablo de las organizaciones barriales que promueven procesos de educación popular en los territorios. Qué decir de tantas ONG’s ficticias como las de tanto polítiquero corrupto de derecha, como de izquierda, que se lucran con el presupuesto de los barrios y así arman sus campañas y parqueaderos en zonas comunales.

No todos son así, como no todas las organizaciones, como no todos los maestros, ni todos los estudiantes, ni los sindicalistas. Pero ¿dónde está esa unión para arrebatarle el poder a la derecha?

Si la unión no parte de una coherencia entre nosotros, unos mínimos elementales, es todo lo que requerimos ¿Cómo podemos alcanzar la libertad que esperamos? De qué unión hablamos cuando ni siquiera respetamos lo que hemos construido. Como pequeños caprichosos hacemos pataleta porque eso ya no es mío. Porque no me tuvieron en cuenta. Porque ya no estoy ahí. Vemos la política como algo personal y egocéntrico. Por eso le hacemos daño al otro cada vez que tenemos el poder. Por eso más abajo se mata por un teléfono, se viola por ganas, se golpea por represión y se asesina porque si mi vida no vale nada ¿Cómo vale la de los demás? Ese es un mínimo común que podría reivindicar el nombre de la izquierda, más como oposición a la derecha que como finalidad, porque en últimas, estas comparaciones son odiosas. Así nos hemos matado desde que algunos ricos decidieron llamarle a esta parcela Colombia. Buscamos una mínima dignidad humana, que está más cerca de los verdaderos ideales de la izquierda, pero que incluso se puede despojar de ese nombre para ir más allá: Lo que nos merecemos como habitantes de la tierra.

Así que no nos pongamos de fastidiosos, porque seguiremos jodidos. No nos corten el teléfono, queremos comunicarnos. Sabemos que no la tenemos clara, pero al menos déjenos intentarlo. No nos pongamos más tropiezos, que aquí la pelea es por casi todos. La mayoría estamos jodidos y es por estas divisiones tontas y por la indiferencia, de los que no quieren entrar en conflicto con su miseria. No podemos estar publicando sobre la paz y jodiendo a los amigos y encima justificando el berrinche. Déjenos trabajar y dejemos trabajar. Si no vamos a ayudar al otro, por lo menos no lo jodamos. Eso es Sentido Común. A ver si vamos haciendo esta unión más sencilla, cuándo al parecer la derecha nos está llevando cada vez más rápido a la emancipación.

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