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REFLEXIONES PARA UNA REVOCATORIA

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Por: Germán Molano

Twitter: @gdmolano

Al evidenciar repetidamente el carácter solapado de la actual administración, vale la pena ahondar en el tema de la revocatoria. Cuando se nos menciona la palabra revocatoria se nos viene a la mente el proceso vivido por la administración Petro y todos los eventos vividos en la ciudad hace pocos años.

¿Porque fallo esa revocatoria?

Para empezar la iniciativa tuvo un dudoso protagonista, el ex-senador Miguel Gómez, no fue propiamente lo que se dice una iniciativa ciudadana, aunque eso se proclamara a los cuatro vientos; comenzó un poco tarde y luego fue saboteada involuntariamente por el Procurador Ordoñez con su fallida destitucion. Ademas el alcalde Petro planteo una defensa jurídica rigurosa. Aunque al final la revocatoria fue efectiva desde el punto de vista formal, en realidad desde el principio nació muerta políticamente. En parte porque los promotores, aunque reconocidos en los corrillos políticos de la ciudad, no eran precisamente adalides de la participación ciudadana, sino más bien un elemento más en una lucha sin cuartel que se presentaba entre la anterior administración y un grupo económico y político de la ciudad.

Valga recordar que al promotor de dicha iniciativa le precedía la sombra de su abuelo, Don Laureano Gómez, uno de los principales responsables de la polarización y del surgimiento de la violencia política de mediados del siglo XX.

¿Porque la revocatoria?

Podrán escogerse muchas razones pero la verdad es una sola, que ni los mas fieles partidarios de la actual alcalde podrán ocultar: el modelo de ciudad que plantea la actual administración lejos de aglutinar a los ciudadanos, los divide y de ñapa el alcalde no le interesa llegar a consensos mínimos de gobernabilidad, pretendiendo imponer su visión de ciudad y ciudadanía a todos los bogotanos. Todo esto teniendo en cuenta que si bien ganó las elecciones, sólo lo hizo con un tercio de la votación. No es sorpresa que padezca de una desaprobación casi unánime y constante a sus políticas, sus métodos de comunicación y sus constantes engaños, todo esto sumado a una suficiencia intelectual que ha probado tener poco sustento.

El ejemplo más emblemático de la falta de visión del alcalde, es su posición comparativa frente a las empresas del Distrito, como son TransMilenio, la ETB y la EEB. En este siglo llegar más rápido al trabajo en bus, no va aportar la misma competitividad para la ciudad que la posibilidad de manejar la información de manera inteligente en cualquier proceso productivo de manera sostenible y equitativa, sea que se tenga un puesto de comida rápida en la calle o se gerencie una gran empresa. El alcalde y su equipo de trabajo dicen “asumir” públicamente los costos políticos de la venta de activos del Distrito, pero al mismo tiempo NO tienen el carácter para reconocer que el actual modelo de negocio de TransMilenio esta más cerca de dar perdidas al Distrito, que el de la ETB o la EEB. Si realmente se tuviera la movilidad, la sostenibilidad fiscal y en últimas el bienestar de la ciudad como objetivo, se sabría que un cambio estructural en el modelo de negocio de TransMilenio bien podría ayudar a financiar la expansión del mismo sistema, en vez de andar vendiendo negocios productivos de la ciudad. Y esto no tiene nada que ver con tener ideas de izquierda o de derecha, sino con el más simple sentido común de administración pública.

Cuando se gobierna de tal manera, con una arrogante suficiencia intelectual de dudoso sustento, es natural que se empiecen a cosechar los frutos de la desfachatez. Es en este momento en el que la ciudadanía debe cuestionar seriamente qué es lo que nuestros dirigentes consideran que es la madurez política.

Porque fallan las revocatorias

La principal razón para que ningún ejercicio de revocatoria planteado hasta ahora, haya sido exitoso es simple, los requisitos mínimos legales para que una iniciativa sea efectiva y el ejercicio revocatorio termine con la destitución de un mandatario es porque se hicieron muy estrictos para la ciudadanía y demasiado laxos para el mandatario afectado. A eso se suma que buena parte de las revocatorias emprendidas obedecen más objetivos políticos no muy transparentes que a participación ciudadana genuina. Muchos ejercicios se caracterizan por terminar siendo una revancha política personalista.

Dónde le firmo Maestro???

Si bien la ley establece que cualquier solicitud de revocatoria sólo se podrá radicar un año posterior al inicio de cualquier administración, la fecha de firmado no es un criterio de validez para sustentar el apoyo ciudadano a la iniciativa de la revocatoria. La restricción del año viene más a razones técnicas y políticas que de tipo legal. La razón de tipo técnico es que el formato que entrega la registraduría en el que se consignan las firmas solo se entrega después de una oficializacion de la iniciativa ciudadana cosa que ocurre pasado el año de gobierno. Y la política es el mínimo de madurez para dejar al mandatario entrante para desarrollar sus propuestas así como su respectivo debate.

Para recoger y aprender de las experiencias pasadas, seria prudente que la representación de los distintos colectivos que integran la ciudadanía tengan una vocería colegiada valida reconocida, donde el protagonismo sea de la ciudadanía y no de los políticos. En ese espacio los ciudadanos afectados, los vendedores ambulantes, los usuarios de TransMilenio, los empleados/usuarios de la ETB, los padres de familia de jardines cerrados y de colegios públicos afectados, las barras, los estudiantes universitarios, los recicladores, los ambientalistas, los opositores a la tauromaquia, los empresarios afectados, los vecinos del metro desechado, los profesores, los trabajadores de la salud, la comunidad LGBTI, etc. en general los distintos colectivos que son solidarios con la iniciativa, generen un consenso mínimo formalizado no político sobre la voluntad de no compartir el modelo de ciudad planteado por la actual administración. Soportados en que buena parte del plan de desarrollo actual y las políticas planteadas por el alcalde no han tenido un tramite transparente, ni sustentado debidamente.

En el terreno, el ejercicio de recoger firmas debe dejar de ser visto como una acción política y mas como un ejercicio logístico de recolección de firmas, para de tal manera hacer eficiente su consecución. Todo esto a través de la división del trabajo del voluntariado y apoyado con herramientas simples de tipo tecnológico como la geolocalizacion referenciada de los puntos de recolección de firmas y la disponibilidad del esfuerzo comprometido.

Ademas las firmas deberían recogerse ahí donde las políticas de la actual administración manifiestan el conflicto con la ciudadanía como son: colas de EPS Capital, aglomeraciones de TransMilenio, entradas de jardines del distrito pauperizados, eventos culturales disminuidos, colas de cobro de recicladores, etc. Para todos aquellos que piensen aventurarse dentro de los sistemas de transporte masivo para recoger firmas, valga recordarles que aunque como usuarios, al comprar un pasaje y abordar un bus, nos suscribimos a un contrato virtual de transporte y a unas normas de conducta, estas NO privan los derechos de participación política en tanto no se interrumpa el flujo normal del sistema.

A cada ciudadano que cree que el poder de su firma no vale, vale invitarlo a dejar de quejarse, a dejar el activismo de smartphone, a documentarse y a ver como en los medios se va a empezar a “relativizar” el poder de la revocatoria, en épocas de paz y pos-conflicto. Sea esta la ocasión para que aquellos que no creen y tienen apatía hacia nuestro alicaído sistema democrático se den cuenta que su participación activa si importa, si puede hacer la diferencia. Basta recordar las sorpresas que este año nos dio la democracia, en nuestro país y en otras latitudes, donde se hizo palpable que la participación ciudadana puede escapar de las cuentas de los gobernantes.

Y los políticos que?

Hay tres categorías de políticos, los que les gusta la idea, los que ni fu ni fa y los que están jugados con la alcaldía.

Para los que son fervientes detractores de la administración Peñalosa, sea que hagan publica su posición o no, mas que apoyar o convocar la revocatoria, valdría la pena invitarlos a darle una cobertura legal y política extensa a todos los eventos que tengan lugar para la iniciativa, como son: la recolección de las firmas, el tramite en la registraduria, su respectiva vigilancia y la promoción del referendo revocatorio.

Para los que ni fu ni fa. Entre mas se demoren en decantar su posición menos posibilidades de juego político pueden tener en el supuesto de que la revocatoria sea efectiva. Su discurso ponderado y su vigencia política aunque “racional” podría empezar a perder vigencia en la ciudad.

Para todos aquellos que están jugados con la administración, lo mejor que pueden hacer por la revocatoria, es ser ellos mismos.

Al que crea que la revocatoria no es una realidad política. Valga recordar que en las elecciones pasadas a la alcaldía, Clara Lopez candidata por el Polo Democrático tubo 498,718 votos, todos ellos en medio de una campaña de desprestigio mediático de las pasadas administraciones de izquierda. Para que la solicitud de revocatoria sea valida se requería una cantidad de firmas validas igual o superior al 40% de la votación del candidato ganador eso son como 361 mil firmas. Con ocasión de la reforma que reglamento el plebiscito por la paz, el umbral de firmas para revocatoria de mandatos disminuyo a un 30% de firmas validas. Lo que quiere decir que con la ley actual, con tan solo el 70% de los que votaron por Clara firmen la revocatoria, esta ya quedaría lista. Estos ciudadanos no necesitan mucha argumentación para firmar una revocatoria a convicción, porque el alcalde ya les ha dado lo suficiente.

Estrategia Mediática o como evitar el “Julito no me cuelgue …”

No es un secreto que la gran mayoría de medios tradicionales (escritos, radio, tv y digitales) que cubren la capital están jugados total o parcialmente por el modelo de ciudad que plantea Peñalosa, aun a pesar de sus grandes deficiencias. Pueden existir honrosas excepciones dentro de los mismos, pero en general la linea editorial predominante es bastante indulgente con el proceder errático del alcalde. Para eso no hay cura y la razón es que casi todos los directores de medios siguen una marcada linea institucional que promueve la estabilidad del establecimiento. Unos movidos con mas convicción que el propio alcalde y otros con algo de razón, porque perciben la revocatoria en si como un fracaso del sistema político. Si se tiene un objetivo fijo y se conoce la matemática básica del ejercicio de recolección de firmas, no hay que entrar en desgaste con ellos. Porque se vera que no hay estrategia mediática mas elocuente que medir públicamente el apoyo real a la revocatoria y que los formadores de opinión expongan libremente sus opiniones o sus prejuicios de la manera en que lo suelen hacer. Si el protagonista es la ciudadanía y no un político o una persona en particular, cualquiera que sea, menos posibilidades ahí de individualizar los defectos de esa persona y endilgarselos a la gran mayoría, estrategia frecuente de los medios de comunicación. En los casos en que sea necesario expresar la opinión del consenso que promueva la iniciativa, lo ideal es priorizar el cubrimiento a través de medios alternativos o medios comunitarios reconocidos en cada localidad, apoyados siempre por la redes sociales. No hay que tenerle miedo a la espontaneidad de la gente y mas si manifiesta con frescura el conflicto social planteado por las políticas del alcalde.

La reflexión

Después de todo lo escrito anteriormente es evidente que en cualquier circunstancia la solicitud de revocatoria tiene serias posibilidades de concretarse, pero el ejercicio electoral del referendo revocatorio puede ser otra historia. Y para evidenciar esto valga presenciar la frescura con la cual la administración Peñalosa y la coalision política que lo acompaña esta asumiendo el costo político de plantear políticas sadomasoquistas e impopulares. Esto no seria posible, sino se tuviera la confianza en dos factores: el padrinazgo político ejercido desde la vicepresidencia que permite cierto margen de impunidad política (y talves legal) y la conciencia de los defectos propios de la movilización ciudadana con matices de izquierda.

Si se plantea la revocatoria como un ejercicio reivindicativo de izquierda, como una batalla campal entre peñalosismo vs. petrismo, es mejor ni empezar. Porque es probable que se logre mas en estrados judiciales cuestionando cada política controversial no sustentada de la actual administracion, que convocando a la ciudadanía sin un destino cierto. Es mas perjudicial convocar y perder, revalidando un modelo de ciudad que excluye a todos. Para una parte de la ciudadanía la defensa de lo publico no les dice nada, antes para algunos reaviva montones de prejuicios, todo esto porque en sus propias vidas no “perciben” una ventaja en ello. En esto es de resaltar que cualquiera que sea el mensaje de la revocatoria se tiene que poner en blanco y negro las ventajas tangibles y reales que hoy existen en comparación a lo que se perderían si se continua con lo propuesto por el alcalde.

Ademas la ciudad debe buscar no seguir dando bandazos al elegir estilos de gobierno disfuncionales que no construyen un proyecto de ciudad que nos una. Bogotá bien puede ser incluyente y a la vez productiva, pero para ello los dogmas económicos tienen que empezar a deponerse y el sentido común mas básico tiene que empezar a imperar. La clave no esta en resucitar el estilo caudillista del siglo pasado sino en encontrar el lenguaje que sepa canalizar las necesidades propias de este siglo. En eso es vital que la ciudad se plantee un destino manifiesto, uno alcanzable y tangible que se identifique con un objetivo común de realización personal que cada habitante quiera emprender al vivir en nuestra ciudad, independiente de su estatus socio económico y cultural. Es bastante factible que ahí en ese punto, vamos a encontrar mas cosas que nos unan que las que nos dividen. Dicho sea de paso que ese objetivo nos pueda ayudar a construir ciudadanía. No debería haber temor si la construcción participativa de ese lenguaje se diera en medio la revocatoria.

Si bien el proceso de revocatoria es un proceso de protesta y rechazo, no necesariamente tiene que ser de connotaciones negativas, por el contrario debe evocar la naturalidad y la alegría de los ciudadanos. Elementos como la lúdica, la pedagogía pueden facilitar la recolección de las firmas y ayudar a la concientizacion de la ciudadanía alrededor del proceso.

Otro asunto clave es que la ciudad en pleno debe rechazar que el destino de todos se convierta en pieza de ajedrez del pulso político de cara a las elecciones presidenciales del 2018, sin importar de donde venga.

Por ultimo hay que aprovechar el clima político del pos-conflicto, porque esta puede ser la primera oportunidad para probar de que esta hecho el proceso de paz en el contexto urbano. Es muy probable que los sectores políticos y económicos que apoyan a Peñalosa se vean tentados a recurrir a las mañas del pasado (y de seguro lo harán). Para darse una idea de los intereses que se mueven, por el lado economico la alcaldía pretende gastarse 94 billones de pesos (94’000.000.000.000) en los próximos años. Alrededor del 60% irían a parar directo a los bolsillos de un puñado de contratistas. Por el lado político, Bogota y sus instituciones pueden ser utilizadas como moneda de cambio clientelista para apoyar cualquier aspiración política de cara a las elecciones presidenciales del 2018 (cosa que esta ocurriendo en estos momentos). Si la voluntad de paz del Estado es verdadera y la letra de los acuerdos no es letra muerta, el destino de una ciudad lo pueden definir sus ciudadanos, si así lo deciden, dentro de la democracia sin importar las ambiciones políticas y económicas de un puñado de personas. Que esta sea la ocasión para demostrar que las cosas si pueden cambiar pacíficamente.

Con la misma intención que se realizo este escrito en la agencia ponemos a su disposición la siguiente pagina https://revoquemosapenalosa.org en la cual ustedes pueden aportar y empezar a consignar la información relevante de este proceso que deba tenerse en cuenta, ademas si es posible empezar a construir el discurso que realmente nos una.

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