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MONÓLOGO DEL HOMBRE SOLO

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(fotografía tomada por: Yesenia  Sánchez)

(Dos hombres esperando a una mujer en la estación de un tren; los dos están completamente enamorados de ella, pero la mujer, está comprometida con un hombre que quiere mucho, y que no es ninguno de los dos)  Así que uno de los dos hombres que está en la estación toma la palabra y le dice al otro:

Hombre uno: Me siento necesario para seguir con vida, pero algo me falta bastante.

Me siento como la mayoría de las personas que pasan por aquí:

Puedo tener las piernas de ese caballero, la sonrisa del niño, y los ojos de aquella dama;

Pero algo me falta bastante.

(Piensa)

Mire que hoy por primera vez en mi vida escucho el silencio y es un sonido tan ruidoso;  ¿usted también lo está escuchando? Ese silencio se parece tanto a mí, somos tan parecidos, que más me vale hacerme visible para que las personas no terminen por pisarme.

Estoy en un punto de mi vida tan sin nada que decir, tan sin nada que hacer, tan sin nada por esperar; solo pienso que algo me falta bastante y eso es todo. Estoy en ese punto desnudo en que puedo ser en un momento tan feliz, y sonreír bastante ahora mismo, pero también puedo sentir tanto sufrimiento y romper a llorar en cualquier momento; Y ¿no se? No necesito la gaviota de Chéjov de Nina, ni el ser o no ser de Hamlet, porque me puedo estar haciendo mi propio soliloquio;  y sigo siendo tan ruidoso, a pesar de lo parecido que soy al silencio. Y ahora que lo veo, usted también se le parece bastante, somos bien parecidos a ese jactancioso silencio. Y otra vez se encuentra mi discurso con lo que estaba diciendo desde el principio.

Algo me falta mucho, abundante, demasiado, bastante, ¡bastante! Esa era la palabra, bastante y estoy convencido de que no puede ser otra palabra diferente a esa, bastante, ¡si bastante!

Creo que ya sé que es lo que me falta: me falta cortar el cable, ¡así es! Necesito cortar el cable para que esa bomba no me explote en las manos. Y es tan fácil, tengo las pinzas aquí, solamente es hacer así, y listo, ya no hay bomba. Qué fácil es cortar el cable para que la bomba deje de marcar el tiempo para estallar ¿no lo cree usted?

(Piensa)

¿Pero sabe en donde está el problema? Y no es que las pinzas no me corten, es que no se cual de los tres cables es el que debo cortar; porque si corto el cable equivocado, explotara la bomba y con ella se llevara todo a su paso… con ella…a su paso.

El problema no es cortar el cable que deja de hacer funcionar el mecanismo del explosivo, el problema es que no se por cuál de los cables debo empezar. Usted que dice caballero ilustre ¿será que es el cable azul, será el cable rojo, o a lo mejor es ese, ¡si, ese!, el cable amarillo? o a lo mejor no sea ninguno de los cables y sea yo la bomba que deba estallar en estas circunstancias llenas de mí, llenas de usted, llenas de ella, llenas de él; llenas de todo el mundo pero a la vez no lleva a nadie dentro de su misma acción.

(Piensa)

Pero mire que mejor voy a hablarle en español  ¿sabe? Es ella, si, ella, la que estamos esperando, de la que los dos estamos hablando; bueno, de la que yo solo estoy hablando. ¡Ella es el cable que hay que cortar! Y la bomba estalla cada vez que nos quedamos en silencio, en este mismo silencio; y lo peor de todo es que  los dos nos parecemos tanto al silencio que ya no sé ni que decir; pienso que solo sería irme de aquí, ¡eso es: irme de aquí!

Irme de aquí debe ser el cable que debo cortar para no verla a ella, y que mis sentimientos no se anden explotando así; ¡bueno! Mis sentimientos y los suyos que también está sintiendo lo mismo por ella.

Así, que ahora que ya se cual es el cable que debo cortar, cogeré estas mis pinzas, mis alicates y mis tijeritas, y cortare de una vez y por todas ese cable; y pues, esta ha de ser la parte en la que yo me voy, ¿cierto?

Así que, fue un placer que usted y yo estuviéramos enamorados de la misma mujer, y ella en cambio sintiendo cosas por otro, con su propia bomba entre sus manos, pero la diferencia es que esta tiene un tiempo de retraso mucho más largo; largo como este maldito silencio…con ella… a su paso.

¡Amigo! Aquí le dejo de consigna todas esas hermosas cosas que sentía por ella entre sus manos, ahora usted va a tener que amarla por los dos. Entonces no siendo más, yo cogeré mi propio tren, y aquí le dejo la bomba entre sus manos, ¡la bombita!; tome las pinzas, los cables y adiós.

(El hombre uno se pone de pie, le da la mano a su amigo y se va de la estación)

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