Inicio Sin categoría Los canales privados y la posesión de la verdad.

Los canales privados y la posesión de la verdad.

436
0
Compartir

Por: @gdmolano

Hace unas horas en redes sociales exploto una controversia por el supuesto “matoneo” que es victima una reconocida directora de medios. No hace falta mencionarla, porque es amargamente celebre por una linea editorial cerrada, que critica todo lo relacionado con los acuerdos de paz. Criticas infundadas y reales se mezclan en una melcocha informativa que no esta muy lejos de la mas simple y burda propaganda política. Si bien los dueños del azucarado grupo de medios donde trabaja esta ‘periodista’ han soportado económicamente este ejercicio de expresión política, no ha sido sin sacrificios. Hoy por hoy es uno de los grupos mediáticos en franco declive, al menos en lo que respecta a televisión. La batalla del raiting la están perdiendo y solo encuentran tregua, cuando los contenidos se salen del formato acostumbrado en el canal.

La pregunta del millón es: ¿porque este grupo de medios, contrario a toda lógica comercial, no ha actualizado sus contenidos a unos que generen menos controversia y se vendan mas, que le brinden una perspectiva de estabilidad de largo plazo?

Antes de responder a esta pregunta vale la pena ver la reacción de la ‘periodista’ al supuesto “matoneo”. Textualmente se lee, no es un invención de quien les escribe, dispuso al personal con mas experiencia técnica “forense” a su alcance (el equipo profesional de edición digital del canal) a rastrear el origen de la oleada de matoneo y acto seguido lo denuncio ante la Fiscalía. La suerte del señalamiento cayo en una pagina de redes sociales de opinión política satírica con supuestos aires de izquierda, La Naranja CastroChavista. Lo intrascendente que se torna ridículo, lo ridículo que puede tornarse trágico y lo trágico que es que nuestra desprestigiada y alicaída justicia se desgaste en cosas intrascendentes.

Sobra decir que la denuncia de la ‘periodista’ difícilmente va a producir capturas, procesos y condenas. Tal ves titulares cuando mucho. Algunos directores de medios no han podido asimilar que este supuesto “matoneo” de redes sociales también hace parte de la libertad de expresión, esa misma libertad que es el mismo escudo protector del periodismo de opinión.

¿Que motiva esta irreflexiva y paradójica reacción? ¿Porque la evidente manipulación de la información que ya impacta en el raiting del canal no hace mella? La respuesta simple es que los dueños del grupo de medios, los directivos del canal y en ultimas la ‘periodista’ aun están lejos del umbral del dolor, todavía no están perdiendo plata, de algún modo perciben que su linea de pensamiento tiene algún tipo de respaldo popular.

La respuesta mas compleja es que tal ves la concepción de medios de comunicación ha cambiado tan rápido en el lapso de dos décadas, que es lo que llevan las concesiones de los canales privados, que para ciertas personas el proceso de adaptarse se ha vuelto mas complejo. Lo que tal ves nos cuesta entender a los demás que tuvimos la oportunidad de vivir el nacimiento de la televisión privada y a los nativos digitales que no la vivieron, es que cuando ciertos grupos económicos pagaron por tener un canal, no solo pagaron por el derecho de transmitir sus contenidos a libre albedrío y su explotación comercial. Tal ves pagaron por algo mas y hasta ahora nos enteramos, hasta ahora caemos en cuenta. Pagaron por el “derecho” a poseer y manejar la verdad oficial, la que termina escribiendo la historia. Desafortunado como pueda sonar solo de esa manera se puede explicar la actitud tan reaccionaria de la ‘periodista’, las personas que la apoyan y la sustentan.

Desde la óptica de los que manejan la información noticiosa que consumimos todos los días, una cosa es haber invertido millones y Dios sabe cuantas horas/hombre para que un grupo de personajes anónimos sin control desde un teléfono móvil contrasten la versión oficial. Este no es un problema propio de nuestra democracia; por todo el mundo el periodismo y los nuevos medios de comunicación originados e impulsados en redes sociales están en confrontación y la veracidad de la información es una batalla constante. En el caso particular de nuestro país se suma un ingrediente extra: el largo conflicto irregular interno. Fueron (o vamos dirán algunos) 53 años en los que la agenda noticiosa se movía en un extraño balance entre la verdad oficial y la realidad palpable del conflicto. En ese contexto no es de extrañar que quienes tienen mas resistencia a las nuevas dinámicas de manejo de la información compartan trinchera con los críticos mas ácidos al proceso de paz. Proceso que de por si va traer cambios insospechados en el entorno político y mucha incertidumbre para aquellos que literalmente vivían de exacerbar política y mediaticamente el conflicto.

Comments

comments