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LA RAZA HUMANA VIVIENDO A CRÉDITO Y EN SILENCIO

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Por: Katerin Julieth Castillo Abril

“La humanidad vivirá “a crédito“ a partir del 8 de agosto de 2016“ decía el titular de una noticia que circulaba por el periódico El Espectador online. Para resumirles aquella noticia usare los tres primeros párrafos del texto, los cuales decían: “Global Footprint Network dice que desde el 8 de agosto de 2016 los habitantes de La Tierra habrán consumido la totalidad de los recursos que el planeta puede renovar en un año“ ante la impactante noticia lo primero que hice fue asustarme y sentirme increíblemente mal por ser parte de esos humanos que hemos luchado desgastantemente con nuestro desinterés para que nada mejore en el mundo en todos los niveles posibles.
Lo segundo que hice fue averiguar que o quienes eran Global Footprint Network, así es como se describen en su página: “Somos una organización internacional de investigación que proporciona herramientas de contabilidad de la Huella Ecológica para impulsar las decisiones políticas informadas en un mundo con recursos limitados. Trabajamos con los gobiernos locales y nacionales, inversionistas, y líderes de opinión para asegurar que todas las personas vivan bien dentro de los medios de un sólo planeta“. Que párrafo de descripción más hermoso, pero más hermoso seria que esto fuera real en cada pedazo de tierra adherido al núcleo de este planeta. Sin embargo, no es así y no es culpa de dicha empresa ni mucho menos.
Pero entonces, ¿Cómo sería la vida sin la necesidad de pagar recibos? Me preguntaba hace unos años cuando me encontré con un recibo de casi 6`000.000.00 millones de pesos mensuales que debía pagar por agua una pequeña empresa de textiles. Ciertamente una empresa requiere más recursos naturales que un hogar, sin embargo esto me llevó a pensar en las épocas en que la luz era básicamente a través del cielo y en las noches solo si era necesario iluminaban las velas a través del fuego. Cuando el agua pura se recogía de un río o de un pozo, cuando el acceso a esta era ilimitado porque era renovable, cuando se cultivaban verdaderos alimentos y que la cantidad que quisieras ingerir dependía de tu propio trabajo sobre la tierra. Cuando el capitalismo no nos ahorcaba brutalmente como lo hace ahora.
Analizando, sentía que quizá ya era demasiado imposible retomar estas épocas en cuanto a los recursos. La luz posee dueño con nombre propio, los nacimientos de agua ya están cercados y a los pocos metros libres para el consumo de quien lo desee ya están contaminados. Sin embargo hace unos meses un amigo me contó la anécdota de un personaje de su barrio, que para cualquiera que lo escuche, puede ser la esperanza de la humanidad y el paso a seguir al que todos debemos enfocarnos o simplemente una mentira por falta de pruebas, ni una noticia antigua, ni al escribirlo por el buscador de Google, ya que Google todo lo sabe y si no lo sabe no existe, aun cuando la información que posee es absolutamente deliberada.
Entusiasmada hice hasta lo imposible por entrevistar a este común y corriente ser humano habitante de la tierra ubicado en un seguro y nada poblado barrio del hermoso sur de Bogotá. Esta fue su pequeña vivencia: Trabajaba yo como baterista de una banda de música norteña, esta banda trabajaba para un concejal de Bogotá así que donde fueran ellos iba yo. Da la casualidad que en ciudad bolívar se realizaban tomas artísticas por esa época. Así que uno de los días del año dos mil el concejal contacto a la banda norteña de la que yo hacía parte para ir a dicha zona como una de sus estrategias de campaña política. Al llegar, no nos dieron indicaciones, salvo si uno preguntaba amablemente respondían ya que así fue su trato durante toda la estancia, el sitio era muy reservado y restringido, nos presentamos en una plazoleta que tenían en el centro.
Pero algo si me causo curiosidad y fue que no tenían una luz tan penetrante ni tan blanca como se tienen normalmente en las casas, era una luz amarillenta, bajita. Al preguntar por dicho fenómeno, me respondieron que hacían su propia luz. Entonces indague que en donde, que como lo hacían. Me llevaron a un sitio donde había un pozo de agua con una serie de bobinas las cuales generaban luz para todo el barrio. Nuevamente les pregunte que quien les había enseñado o que como se habían organizado para hacer eso. Su respuesta fue que el M19 fueron quienes los habían educado para hacer un barrio autosustentable, ellos les dieron el terreno, ellos construyeron, hicieron todas y cada una de las conexiones de alcantarillado y luz, ese pozo les daba electricidad y agua potable sin costo alguno para todo el barrio, no conformes con esto también tenían su propio proceso de reciclaje y su propia huerta para suministrar alimento a todos los habitantes de dicho barrio. La salida fue como la entrada de la mejor manera.
Reitero, intenté buscar sobre esto en Internet y no conseguí información salvo noticias que repetían hasta el cansancio que el M19 y las FARC se estaban apoderando de Ciudad Bolívar para librar sus enfrentamientos. Tal vez yo este mal, pero enterarme con testigos de la existencia de un barrio autosustentable a tan solo unos minutos de mi vivienda donde mensualmente debo pagar recibos que en ocasiones se sube el costo y no hay una justificación clara para dicha elevación y aun cuando se busca ayuda en la compañía, la solución por excelencia es, o se quedan sin el servicio o pagan sin chistar para que el servicio siga llegando, esto me parece una noticia casi qué mundial. Pero no, esto no le conviene al estado ni a las grandes multinacionales, por tanto sigamos en silencio, murmurando lo que no nos parece, tal vez mañana alguien pelee por mí.

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