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Por: Andrés Merchán

Durante el proceso coyuntural del segundo semestre del 2017, los estudiantes de primer semestre de artes escénicas bajo el modelo de Kurrikulo Alterno, realizan un performance basado en letanías con el fin de dar a conocer a la comunidad universitaria el pliego de requerimientos dirigido principalmente al consejo superior universitario, en el que se expresan las necesidades de la facultad de artes ASAB.


 

Ese viernes en la tarde, emocionados, preparábamos lo necesario para el performance. Gran parte del grupo, hacinados en un pasillo cortaban tela, otros preparaban los textos que se usarían, los demás se desnudaban, bueno, casi se desnudaban y pintaban palabras alusivas a la actividad en su cuerpo. Velos negros, cuerpos semidesnudos, una túnica de sacerdote y olor a incienso entre risas nerviosas y el ánimo febril. Todo listo para salir a expresar a todo pulmón las necesidades de la Facultad bajo cantos pseudo-eclesiásticos en forma de letanías.

Durante este segundo semestre del 2017, en la facultad de artes ASAB de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, el ambiente se tornaba preocupante y la incertidumbre rondaba por los pasillos como suele ocurrir en las universidades públicas del país cuando a raíz de las necesidades insatisfechas propias de la academia, se oye entre la comunidad: “paro”; “asamblea permanente”; “currículo alterno”; “asamblea permanente con modelo de currículo alterno” y otros tantos términos que surgen en medio de debates a veces interminables. Lo cierto es que desde que iniciaron las clases se convocaba frecuentemente a asambleas a la comunidad con el fin de discutir las problemáticas de la Facultad, se realizó una movilización a la sede administrativa de la universidad y durante algo más de una semana se estuvo en asamblea permanente, o algo así, se realizaba una asamblea triestamentaria, asambleas por proyecto curricular que no terminaban y se convocaba nuevamente a otra asamblea, luego nuevamente una triestamentaria y el ciclo seguía. Las primeras asambleas en las que se reunió cada proyecto en realidad fueron convocadas para determinar si la Facultad entraría en paro o no. El proyecto de Artes Escénicas propuso a los demás proyectos, Arte Danzario, Artes Plásticas y Artes Musicales, quienes se mantenían en la posición de seguir con las clases, el modelo de kurrikulo alterno, modelo que se puede encontrar fácilmente en la web, (kurrikulo con k), que a grandes rasgos se trata de mantener los horarios y espacios de encuentros de las clases entre el maestro y los estudiantes para trabajar en pro de las necesidades de la comunidad académica, modelo que se basa en tres principios, ver, juzgar y actuar. Tras la propuesta y en el afán del momento sin que se entendiera bien de que se trataba esto del Kurrikulo Alterno, se concluyó en que cada proyecto autónomamente apoyaría el movimiento, cada uno con “su propia versión” del kurrikulo.

De las asambleas surge un pliego de requerimientos que la comunidad universitaria de la facultad exige al consejo superior universitario entre las que se encuentra: solución a los problemas de infraestructura, de contratación docente, de bienestar universitario y de democracia universitaria. Pliego que se radicaría acompañado de una movilización, nuevamente, a la sede administrativa.

En la clase de producción de textos del programa de artes escénicas, los estudiantes de primer semestre decidimos adoptar el modelo de kurrikulo alterno, a modo de experimento con al menos una sesión de ver, una de juzgar y una de actuar, ya que el modelo “macro” no se aplicaba en toda la facultad por lo menos lo haríamos en nuestra clase. Durante la primera sesión, con la premisa de que cada uno conociera el modelo que ya se había explicado en otra clase, se inicia con VER, se hace una introducción de lo que ha sucedido en la resientes asambleas, se lee punto por punto el pliego de requerimientos y se despejan dudas sobre el mismo. En el siguiente encuentro se da paso a la sesión de JUZGAR, esta sesión se torna casi asamblearia, se redunda en las propuestas y finalmente bajo las sugerencias del maestro Gianni Lara de ser efectivos, se decide que lo más importante en ese momento es dar a conocer el pliego de requerimientos a los miembros de la Facultad, teniendo en cuenta que muchos por diversas razones ni siquiera lo conocen. Como estudiantes de Artes Escénicas surgen distintas ideas de acciones artísticas y finalmente se concluye en un performance: “El performance de las letanías”. Todo el grupo deambularía por el edificio, con una vestimenta religiosa cantando al unísono, en forma de letanías los puntos expresados en el pliego de requerimientos. Teniendo en cuenta que el edificio Palacio La Merced, de la facultad de artes es un edifico de arquitectura religiosa usado en otras épocas por religiosos y ubicado al lado de la iglesia la Capuchina. Al final de esta sesión se decidió quienes se encargarían de escoger el vestuario, de la coreografía, de escribir las letanías y quien haría el registro audiovisual.

Al llegar el viernes 10 de noviembre nos preparábamos para la sesión de ACTUAR, encuentro que sería en el horario y salón de la clase, 02:00 pm en el c-115, se decidió que saldríamos en ropa interior negra quienes quisieran o con camiseta negra y pantalón negro de sudadera que es la ropa que usamos en las clases prácticas de actuación. Todos llevaríamos un velo negro en la cabeza y pintaríamos en el cuerpo palabras del pliego.

Algunas de las letanías:

De un mal apoyo alimentario 
 -Líbranos señor.

De que el apoyo alimentario sea muy poco
 -Líbranos señor.

De enfermarnos del estómago
-Líbranos señor. 
 ÁMEN

Alrededor de una hora tardamos en prepararnos, en formarnos y ensayar un par de veces las letanías. Todos ansiosos, pero con ganas de salir a los pasillos, las risas nerviosas no paraban, las chicas se pintaban los labios de negro mientras repasábamos la forma en que avanzaríamos y la forma en que moveríamos los brazos como en señal de súplica. Y ahí estábamos, todo el grupo, ese día no faltó nadie, todos formados deambulando como almas en pena por toda la Facultad de Artes ante la mirada extrañada de algunos, y las risas tras oír las letanías. Lentamente avanzamos por los tres pisos del edificio central, caminamos por el patio de música, nos mojamos bajo la lluvia, salimos y dimos una vuelta hasta pasar por el frente de la iglesia. Tardamos más de lo que esperábamos, pero al final estábamos satisfechos.

La experiencia del kurrikulo alterno, aunque en una sola ronda de ver, juzgar y actuar, nos permitió comprender que es posible movilizarse por una causa de una manera organizada y efectiva y al actuar tener resultados tangibles. Lo que se realizó fue una actividad pequeña, como un primer paso, un pasabocas de lo que en conjunto podríamos lograr. De la experiencia nos queda que la mejor forma que tenemos de revolución como artistas es seguir haciendo arte. En paro, asamblea permanente o kurrikulo alterno, no podemos dejar de crear.

Fotografía: Yesenia Sanchez

Edición de Video: Julian Pedraza

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