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La olla legal de Bogotá

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Escrito por: Allyson Lugo

El Bronx.  Allí solía comprar mi dosis semanal, casi diaria. Normalmente me acerco a puerta negra a comprar una fresa de perico y mi tarrito de pega, me atiende el Negro, buen tipo, siempre me da de más, me acomodo en la discoteca y allí permanezco oliendo mi fresa. Al salir siempre pillo a mi tío, un tombo*, una de las cabezas que recibía el dicho “arriendo” para que el narcotráfico en la L siguiera, no sé si alguna vez se pilló que yo parchaba seguido en la L, pero por mi parte lo veía quitándole la droga a más de uno que salía para luego venderla dentro del Bronx. Caminando hacia puerta negra, note que el Negro esta vez no estaba y a cambio de él se encontraba un niño que siempre le acompañaba aproximadamente de unos 10 años, piel morena y unos ojos que entre el infierno prendían una luz muy singular, de apodo Pipe, parecido a mí con la diferencia de que yo tenía sólo 12 años. Me acerqué y le pedí una fresa, claro teniendo en cuenta que esta vez no tendría mi dosis de más.

En la discoteca nos encontramos de nuevo, Pipe viene con una bolsa de pegante, entre su viaje me reconoce, me saluda y se sienta junto a mí, pues varias veces que mercaba pasábamos una que otra palabra. Seguí consumiendo de mi fresa. Lo notaba en otra dimensión, tenía una mirada perdida, vuelve a la realidad en momentos, pero en otros inmediatamente como un imán se engancha al viaje y vuelve a dejar su cuerpo. Ya con el efecto del perico me animo y me fumo un cigarro, en medio de la fuma pipe deja de echar bola y me mira, ya tiene más sensatez de su realidad me vuelve a  saludar y yo le respondo. Luego de un rato por la normalidad del ambiente me invita a consumir pegante, lo pensé mucho pues aunque estuviese yo en la olla más legal de Bogotá, no me gustaba pegarme muchos viajes allá. De un momento a otro Pipe me jala y nos ocultamos en unas escaleras que dan a un segundo piso donde más de uno se encuentra tirando con una o más putas, le pregunté qué había pasado, me respondió que venía uno de los tombos que siempre le quitaban la droga, lo llevaban a una esquina y le cascaban pues aunque el Negro velaba por él, no siempre se salvaba. Me asomé cuidadosamente pues tampoco quería que me quitaran la yerba, sin más, era la lacra* de mi tío que entraba a conversar con una de las nenas de colegio que venía a pasar la tarde, a decir verdad, no me extrañaba que la gonorrea esa intercambiara la droga a cambio de sexo.

Salimos por la parte de atrás, ya son las 8 PM muchos indigentes ya van acomodándose en su hueco donde se quedarán el resto de la noche luego de mercar para consumir. Me llevó a una esquina entre las casas donde descuartizan a las personas y sus sobras como cena a los perros, aunque no quería aceptarle la galeada sentía que no quería dejarle solo, igual, en la L se está más que solo, se está olvidado, desechado por una sociedad a mano del gobierno pues ambos dejan en decadencia a quienes pueden ser su mano derecha e izquierda. A decir verdad, tampoco soy alguien pulcro pues en este mundo hay más demonios que ángeles puros. Le acepté el viaje tengo que aceptar que me picó y me ganaron las ganas de un viajecito amarillo, nos acomodamos en un tumulto de basura, olores putrefactos, excremento, cuerpos tirados, que aunque estuviesen con vida ya habían sido chupados, dos bolsas y un tarrito con la maravilla dentro nada mal para ser las 10 pm, ya listos empezamos a inhalar de las bolsas tan rápido como si nos fueran a dar más droga, pues darse en la cabeza terminaba siendo rico. En menos de unos minutos el viaje comenzó, sentía como mis manos empezaban a sudar, y una ansiedad se apoderaba de nuestras mentes, mirándonos fijamente nos íbamos perdiendo uno dentro del otro.

De un momento a otro siento cómo mi cabeza se calienta y termino en el suelo aturdido por el golpe, noto que es el piropo de mi tío, me había pillado echando bola con Pipe pensé que ya venía a quitarnos la droga pues como raro había iniciado a cobrar su segundo salario, sin importarle me golpea con su bolillo, uno tras otro y otro como clavos en mi piel, cada golpe va dejando su marca siento como se desgarra mi piel en líneas, como resbala mi sangre yo solo me acurruco, pues me tiene sujetado fuertemente del cuello de la camisa, me tira encima de uno de los indigentes que ya estaba engalochao* dejando mi cuerpo casi desnudo pues de tanta jalada me rompió la camisa. Noto cómo sale corriendo a coger a Pipe lo agarra del cuello lo levanta y empieza a golpearle en la cara, aún aturdido por el viaje me levanto y como puedo voy a golpear a esa gonorrea tirándole piedras, botellas de alcohol etílico, incluso excremento todo lo que encuentro tirado en medio de la basura. Desde ahí supe que mi tío era el más hijo de puta pues al voltearse vio a su sobrinito, noto como si hubiese llamado a alguien y de la nada siento como me vuelven agarrar del cuello, es uno de las sayas*, me arrastra por toda la L*, entramos en una habitación escuchó a los perros y me dice:

-Siga buscando problema chinche ya verá cómo disfrutan de sus huesos

Me suelta y abre una de las jaulas, me encuentro asustado no sé si voy a morir. Escucho  súplicas y llantos, noto que un saya trae a Pipe, sin asco lo empuja dentro de la jaula y cierra. Me emputo y agarró uno de los cuchillos del piso, y sin pensarlo se lo clavó al saya en la cuenca del ojo izquierdo, rápidamente intentó abrir la reja, pero en esas me coge mi tío, me patea y me tira al suelo. Me agarran del cuello y mientras me intentan ahorcar veo como se desprende la piel de Pipe, como corre su sangre y mancha la trompa de los perros, como llora y suplica, hasta que pierdo el conocimiento. Me desperté ya en el parque de Tercer Milenio sucio, sin camisa, brotaba sangre de mi nariz, me levanto como puedo y cuando vuelvo ya estaba en marcha la intervención del dichoso alcalde, me ocultó rápidamente y siento impotencia pues por Pipe ya no puedo hacer nada.

 

*Tombo

Usada como uno de los nombres con los que la sociedad se refiere a la fuerza pública.

*Lacra

  1. Vicio físico o moral que marca a quien lo tiene.
  2. En países de Latinoamérica, es usada para denominar a una persona que se caracteriza por ser malvada, depravada o de dudosa moralidad.

*Engalochado

Usada como uno de los nombres con los que se refiere a un estado de consumo psicoactivo.

*Sayas (sayayines)

Usada para denominar a unas de las cabezas de poder dentro del Bronx.

*L

Hace parte de los nombres cómo es conocida la olla de narcotráfico legal en la ciudad de Bogotá.

 

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