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Expectativa vs Realidad. Algunas percepciones de la Facultad en voces de sus estudiantes.

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Por: Julián David Pedraza Barón.

Después de cuatro años preparándome, ingrese a la ASAB, la facultad de artes de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Muchas fueron mis razones para presentarme y decidir que ese camino era el indicado para mi vida.

Las expectativas que la mayoría tenemos al ingresar están cargadas de múltiples ilusiones y sueños. El cómo serán mis muestras, cuánto va a ser mi promedio, las cosas que quiero mejorar y lo que quiero aprender. Nos implantamos metas no escritas en papel como: Voy a llegar diez minutos antes a las clases, voy a leer todos los libros y obras que me pidan y las que no también por simple gusto, voy a trabajar mucho mi cuerpo y me exigiré al máximo, para quinto semestre estaré en un grupo de teatro.

El ingresar no fue de ningún modo decepcionante, la exigencia y el nivel fue el que esperaba. Al pasar el tiempo y conocer un poco la estructura y metodología de la carrera, surgen grandes ilusiones en nosotros.

Es inevitable escuchar los comentarios y declaraciones de que el nivel de la academia ha bajado, las quejas por las condiciones de los espacios y distintas problemáticas a las que nos enfrentamos todos los días. Hacen surgir algo más en nosotros que ilusiones y sueños. A mí por ejemplo me hacen surgir preguntas.

Hablando sinceramente, no siento que pueda dar respuestas a estas preguntas teniendo solo la experiencia del primer semestre. Por lo tanto, me pareció pertinente preguntarle a mis compañeros de distintos y propio semestre su visión sobre mis preguntas. Teniendo en cuenta lo anterior escogí las mejores respuestas para complementar mi análisis.

¿Por qué quiere estudiar actuación?:

Empecemos por la base, esta es una de las primeras preguntas que nos realizan en las entrevistas para el ingreso. Muchas pueden ser las razones del porqué estar aquí. Considero primordial esta pregunta para mis dudas, ya que su respuesta gracias a las personas puede variar en una gran medida.

Algunas respuestas como: “quiero salir en televisión y en cine”, “desde pequeño me expreso muy bien”, “mi familia me dijo que tengo facilidad de entretener a las personas”; son las desechadas en mi encuesta por la ambigüedad de su argumento. Por el contrario, respuestas como: “gracias a esto puedo ser muchas personas sin dejar de ser yo mismo”, “hago esto por las personas que no tienen la posibilidad de acercarse al mundo del arte y la literatura”, “no me gusta el mundo cotidiano y el teatro es una salida de éste”; son un poco más motivantes para la solución de mis dudas.

¿Por qué la ASAB?:

En lo personal, desconocía la academia antes de ingresar a ella, desde su convenio con la Universidad Distrital, hasta su sede principal. Preguntando a mis compañeros me compartieron cosas como: “yo creía que ese edificio era parte del SENA”, “pensaba que era parte de la iglesia que está a su lado”. Luego recordando con mis compañeros como llegamos a la universidad me compartían la razón de su elección: “la escogí por su acreditación de alta calidad”, “porque es publica y no pago tanto”, “porque el puntaje del icfes que piden no es muy alto” y había otras respuestas como: “por su reputación”, “porque tiene el nivel más alto de artistas en Colombia”; me hacen concluir que la percepción del nivel de la ASAB ha cambiado y su atractivo ante los nuevos talentos es distinto al de tiempos pasados.

Cuando comento a mis compañeros que lo primordial es mantener nuestro nivel en las clases, surge otra pregunta.

¿Cuál es la clase a la que menos te gusta asistir y por qué?:

En otras academias o universidades, los cursos de actuación no bajan de ochocientos mil pesos “promedio”. En nuestra academia, recibimos cuatro clases al día más algunas horas de trabajo autónomo, gracias a esto pensaríamos que las materias se aprovechan al máximo. Realizando la pregunta, encontré respuestas como: “no me gusta improvisación porque no me fluyen las ideas”, “No me gusta historia del teatro porque siento que es muy aburrida”, “no me gusta cátedra porque no me aporta nada a mi formación”. Esta pregunta conlleva a varias sub preguntas como: ¿hay clases más importantes que otras? ¿Hay mejores profesores que otros? Y otra más personal seria: ¿Entrego mucho más en unas clases que en otras?

Muchas expectativas son arrancadas de raíz al ingresar, el verdadero sabor del apoyo alimentario, la verdadera exigencia y personalidad de los profesores, las continuas enfermedades y situaciones por la obra que se desarrolla en la sede. Hoy presenté mi primera muestra en la facultad, aunque no todo fue perfecto parte de la experiencia si lo es. Creo que los artistas de nuestra Facultad somos especialistas en sacar el mejor provecho de la situación en la que nos encontramos cada día, la denunciamos, la interpretamos y la confrontamos.

“Cuando todo en el escenario es real, el teatro muere”, estas fueron las palabras de un profesor de la Facultad, las cuales, como siempre, me generan una última duda: ¿dejaremos contaminar nuestro teatro de toda la corrupción que vivimos en la Facultad?

 

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