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DE LA MENSTRUACIÓN Y OTROS DILEMAS OCULTOS  

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POR: KELLY GUERRA

Todas las mujeres menstruamos en algún momento de nuestras vidas como un proceso de limpieza y renovación, sin embargo, la menarquía se sigue tratando como un fenómeno extraterrestre que se debe tapar a toda costa y que además es manipulado por la industria.

Debido a la expansión de la iglesia católica, en donde su mitología juzga y condena a la mujer menstruante llamándola impura en levítico 15 y llamando así a todo el que se acerque a ella o lo que ella toca durante los siete días allí estipulados, muchas las mujeres menstruamos en silencio.

No todas las culturas criminalizan la menstruación, algunas la celebran, como la comunidad Tamil al sur de la India que festeja la llegada de la primera luna de las niñas como una nueva alianza entre ellas o algunas tribus aborígenes de Australia que las enterraban en la arena para controlar su desmesurado poder. Incluso en Nueva Guinea existió un rito hecho por los hombres en luna llena para conseguir menstruar.

Para disimular la menarquia, en el antiguo Egipto usaban papiro ablandado, en el Imperio Romano pelo de oveja como compresa, y más adelante, para hacerlo más discreto, algunas mujeres enrollaban tela fina en un palo para introducirlo en su vagina.

Hoy en día se encuentran métodos modernos comercializados por grandes empresas como Kotex, Nosotras o Stayfree que utilizan el modelo de “limpieza femenina” con comerciales de fondo blanco que usan un líquido azul nada parecida a la sangre desnaturalizándola y desconectándola del cuerpo y su conexión cíclica con la luna. Esta industria saca al mercado productos que dicen “solucionar” el problema, con toallas desechables especiales para control de olores, gel absorbente que contiene polvo químico higroscópico y tampones con aplicador que resecan las paredes de la vagina. Además, de contener Dioxina, Rayón, Poliacrilato y Asbesto que son sustancias tóxicas para el sistema inmunológico, cancerígenas y que se asocian con la endometriosis, el Shock Tóxico y el aumento de dolores y sangrado durante la menarquia.

En promedio, una mujer utiliza al año 300 compresas o tampones solo para sus días rojos, que en un año son aproximadamente 65 kilos en basura, cifra que durante toda la vida fértil de una mujer podría llegar a dos toneladas y media que se demorarán unos 450 años en biodegradarse. Además, cada compresa cuesta unos $300 que al año equivalen a $90.000, y durante toda la vida fértil unos $3´600.000 regalados por cada mujer a la industria de los desechables que nos enferman y manipulan.

Existen alternativas ecológicas, que no son comerciales y son difíciles de conseguir, pero que se pueden fabricar en casa como las compresas tejidas que se usaban hace algunos años amarrados a la cintura, las toallas ecológicas que se ajustan a la ropa interior o la copa menstrual, que se coloca al interior de la vagina y recoge la sangre en lugar de absorberla, y que además tiene una vida útil de hasta doce años y que puede tenerse mantenerse dentro hasta doce horas seguidas, fabricada con silicón quirúrgico o elastómero termoplástico medicinal, materiales que son antialérgicos y nos ponen en contacto con nuestra sangre que contiene minerales importantes que ayudan a fertilizar la tierra.

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