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A que nos referimos a la educación pública en Colombia

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Por: Valentina Castañeda Pedraza

El enfoque de la educación superior pública en Colombia está en función de las necesidades del capital y no de las del país

En nuestro país es muy visible la desigualdad social, la mala distribución de los recursos públicos, la indiferencia política y evasión de la clase dirigente a temas tan importantes como la salud, la cultura y la educación.

El gobierno no ve la educación como un derecho sino como un negocio privatizable. Además están desfinanciando la educación superior pública en Colombia y cada vez más aumenta la plata, pero va a las privadas.

Dicho descuido se ve reflejado en la precariedad y en la miseria en que se encuentra el sector educativo; ejemplo de ello lo tenemos a nuestro alrededor: no es posible que en un barrio que cuenta con más de nueve mil familias, tenga a disposición de la comunidad solo dos escuelas públicas, que para ser realistas no cubren con la cantidad de niños y niñas que tienen derecho a acceder a este servicio, que debería ser gratuito y obligatorio. El artículo 4 de la Ley General de Educación [1. Ley General de Educación 115 de 1994] menciona que es obligación del Estado garantizar, velar y mejorar la educación, y es deber de la sociedad y de cada uno de nosotros vigilar y exigir que dicha obligación se cumpla.

Es humillante saber que nuestras escuelas y universidades no cuentan con los materiales suficientes y ni siquiera básicos para brindar una educación para la vida. Sus directivos y profesores viven con la esperanza de que se vayan a realizar inversiones por parte del Estado para tener condiciones dignas para la enseñanza. Una docente decía que muchos de sus estudiantes no respondían académicamente ya que las mesas de los pupitres estaban en mal estado y no era posible que los alumnos llevarán sus apuntes en el cuaderno.

Por otra parte, los maestros están muy mal pagados y tienen poco reconocimiento social y cultural para la complejidad del trabajo que cumplen. Además, las Facultades de Educación en general no forman a los maestros para que aprendan a desarrollar las competencias comunicativas, éticas y cognitivas de sus estudiantes. Por el contrario, siguen transmitiendo informaciones y conocimientos más complejos y más actualizados, pero que no logran transformar el papel de mediación que llevarán a cabo en las aulas. Del mismo modo, prácticamente no hay reuniones de docentes en las instituciones educativas con el objetivo de revisar e indagar sobre sus prácticas, al tiempo que sus sindicatos ha bloqueado las evaluaciones de manera sistemática. Los sindicatos han sido realizados por los profesores en pos de mejorar su situación socio-laboral. Como un salario justo; mejores condiciones de trabajo; empleo estable; mejoramiento de las reivindicaciones sociales y económicas y la permanente democratización de la sociedad.

También se evidencian diferentes protestas como la que inicio hace unos días en la que los docentes salieron a marchar y se tomaron las capitales colombianas. El paro de profesores ya completó 25 días y ha afectado a más de 8 millones de estudiantes de los colegios públicos del país.

En Medellín, cerca de 9.000 docentes volvieron a marchar para seguir protestando y exigiendo mejores condiciones para llevar a cabo su trabajo.

Los manifestantes hicieron énfasis en que sus peticiones van más allá de la inconformidad con su salario: también protestan por la reducción en más del 50 por ciento del Programa de Alimentación Escolar (PAE) y por los problemas de infraestructura en muchas instituciones educativas de la ciudad.

La baja calidad e insuficiencia en la cobertura de la educación pública en Colombia es un problema que afecta a toda la sociedad por la influencia que esto tiene en el estado. Por una parte, esta deficiencia hace que todo el sistema funcione inadecuadamente, pues para un óptimo desempeño de la democracia es necesario la pluralidad en el pensamiento, y el modelo de educación pública en Colombia está diseñado para todo lo contrario, para homogeneizar los modos de pensar y así hacer más fácil el ejercicio del gobierno por las autoridades.

A pesar de que en Colombia existen instituciones educativas de muy buena calidad, la mayoría de ellas no son accesibles a la gran masa de la población. Este es un gran problema en nuestro país, pues es la causa principal de la mayoría de los problemas sociales y económicos que tenemos, así como puede llegar a ser causa de muchos otros más.

La mala educación que se brinda en Colombia no solo representa un problema actual de gran importancia, sino que también representa un problema en potencia que muy posiblemente nos afectará en el futuro.

Creemos que para un país como Colombia, que se encuentra sumido en la violencia y en la pobreza desde hace muchas décadas y por ende un país cuyo pueblo no posee identidad, una buena educación sería el paso trascendental para empezar a caminar por senderos de un verdadero cambio social.

Ojalá el derecho a la buena educación se convierta en política de Estado, ya que en educación hemos carecido de políticas de largo aliento y las buenas iniciativas se desvanecen con los nuevos gobiernos y así la educación tomaría un rumbo distinto con el nombramiento de un nuevo ministro. El problema no es el quién, es el cómo. Si no se construye un buen modelo de educación todas las falencias seguirán ahí. Lo que le molesta a la Fecode, y al magisterio en general, es que diseñen una política educativa “pública” sin consultarnos. Además, si esa política llega a fracasar, de una u otra forma los maestros serán los primeros acusados en tener la responsabilidad; por ello los maestros realizan una jornada de protesta buscando ser tenidos en cuenta.

Los resultados de un estudio sobre desigualdad económica y educación media en Bogotá muestran que el nivel socioeconómico de los estudiantes está asociado significativamente al acceso a la educación (asistencia al sector público o privado), así como a la calidad educativa. Esto demuestra que en Bogotá cada clase social estudia por aparte y que los ricos reciben una educación de mejor calidad que los pobres. Esta situación de segregación social agrava los problemas ya muy delicados del país en materia de inmovilidad social, desigualdad económica e ilegitimidad del sistema político.

Por otro lado las becas otorgadas por multinacionales obedecen a intereses particulares y no incentivan la educación. Un empresario privado haría exactamente eso. En lo personal, no creo en las “bondades” de las multinacionales, piensan exclusivamente en la ganancia. Eso reivindica nuestra misión, la de hacer valer la educación como derecho.

Como colombianos exigimos una educación de calidad, que permita a los colombianos ser libres y tener los conocimientos para analizar los problemas que aquejan nuestra sociedad. La educación debe ser gratuita en todos sus niveles con una financiación estatal adecuada, debe contar con instalaciones adecuadas y materiales suficientes, profesores críticos para garantizar un verdadero cambio. Una privatización de este servicio sería lo contrario, sería considerar la educación como un mero negocio, fomentando una mentalidad individualista, perdiendo así toda la capacidad de una generación.

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